¿Abaratar el despido? Sí, gracias.
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He aquí un asunto sumamente impopular, pero ¿realmente nos hemos parado a analizar lo que esto supondría? Para abrir boca, unos datos demoledores:
El informe Doing Business (2009) realiza una comparación entre 181 países del mundo y que clasifica en términos de facilidad para hacer contratos laborales, de 1 a 181, de mejor a peor.
Según esta clasificación, España ocupa el puesto 160 de entre 181 países en rigidez salarial.
Este informe asigna un valor entre 0 y 100, con valores más altos representando regulaciones más rigurosas, y estas son sus conclusiones:
INDICADOR ESPAÑA – MEDIA DE LOS PAÍSES DE LA OCDE
- Índice de dificultad de contratación: 78 – 25,7
- Índice de inflexibilidad en los horarios: 60 – 42,2
- Índice de dificultad de despido: 30 – 26,3
- Índice de rigidez laboral: 56 – 31,4
- Costos por despido (salarios semanales): 56 – 25,8
Se tiende a pensar que con una reducción de las tasas por despido se estaría fomentando el despido masivo. Nada más lejos de la realidad, un abaratamiento del despido agilizaría el mercado laboral. Los empresarios se verían estimulados a la contratación de personal.
También sería conveniente un aumento del porcentaje de contratos indefinidos, ya que éste es uno de los más bajos de toda la Unión Europea. Sería notablemente más beneficioso que hubiera mucha gente con derecho a una indemnización baja, que tener a poca con derecho a una elevada indemnización.
Las PYMES son grandes generadoras de empleo y en muchas ocasiones las altas tasas para el despido y otras como la de la seguridad social, impiden que el pequeño empresario dé el paso y aumente su plantilla de 5 a 10 trabajadores. Entonces, yo pregunto a los detractores de esta medida: ¿Qué queremos: menos paro o parados con una economía boyante?
Importantes organismos como la CEOE y el FMI ya recomiendan tomar estas medidas y abaratar el despido.
Cierto es que esta medida reduciría la tasa de paro considerablemente, pero con una disminución de los impuestos por contratación, esta reducción sería más relevante si cabe. Porque una vez más estamos a la cabeza en cuanto a impuestos abusivos. Un ejemplo clarificador es que un trabajador mileurista le sale a la empresa por 1.700 euros, lo cual es una auténtica barbaridad.
En conclución: menos impuestos conlleva menos paro y a un mercado más productivo y dinámico; ¿a qué esperamos?
Eduardo Gil Cañamero
http://elrinconliberal.es/?p=587
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