El P-Lib, el partido de los liberales
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Durante los últimos años, hemos asistido a varios intentos de crear una fuerza política liberal en España, con escaso éxito hasta la entrada en escena del Partido de la Libertad Individual (P-Lib). Un partido liberal que ha logrado en poco tiempo el apoyo de intelectuales como Carlos Alberto Montaner, periodistas y economistas como Manuel Llamas o el profesor Huerta de Soto, asociaciones empresariales, líderes de instituciones y clubes liberales como Gabriel Calzada, Bernardo Rabassa, y el respaldo de la Red Liberal de América Latina y la Internacional Liberal . Un partido líder de opinión en Internet (es la sexta fuerza política en Facebook) y que, a pesar del bloqueo informativo, ha conseguido hacerse escuchar en medios de comunicación como Libertad Digital, EsRadio, Periodista Digital TV, Canal 44 TV, El Confidencial, El Mundo y Heraldo de Aragón. Un partido que ha superado la exigente LOREG y el veto electoral, y que ha sido capaz de derrotar judicialmente a la propia Junta Electoral Central y ver proclamadas sus candidaturas. Detrás de todos estos logros hay un grupo humano que, a pesar de todas las dificultades, ha hecho posible que el P-Lib esté el 20 de Noviembre en las urnas de Madrid y Zaragoza. Un partido diferente a los de la llamada “casta política”, formado por profesionales con experiencia en la empresa privada y en la economía real y productiva. Un partido que no recibe ni admite subvenciones públicas, y en el que ninguno de sus miembros vive de la actividad política. Ningún partido liberal en los últimos años ha congregado tanta ilusión, capacidad y apoyos como el P-Lib. Y en ningún momento de la historia democrática española como ahora es tan importante un partido liberal fuerte en España.
El liberal que piense en el “voto útil” al PP esperando que aplicarán políticas liberales cuando estén en el gobierno peca de una ingenuidad enternecedora. Mariano Rajoy hará una política socialdemócrata y keynesiana similar a la del PSOE, apostando a que la supuesta imagen de seriedad de su gobierno dé “confianza” al mercado. Lo que nadie parece haberle dicho al señor Rajoy es que la crisis actual no es de confianza, sino una crisis sistémica, de falta de solvencia y endeudamiento público excesivo. Las recetas aplicadas por Aznar en el 96 que tanto menciona Rajoy no van a funcionar esta vez. En aquel entonces se partía de una expansión crediticia sin precedentes, y durante años se creció a base de deuda. La supuesta buena gestión y las escasas medidas liberalizadoras de Aznar tuvieron un efecto solo marginal en el crecimiento económico y el descenso del desempleo. La prueba de ello es que en el primer mandato de Zapatero se continuó con buenos indicadores económicos.
Hoy, en 2011, agotado el recurso al crédito fácil, la única opción para que España remonte la crisis actual pasa por liberalizar la economía al máximo: desregular la economía y el mercado laboral, recortar la administración y las competencias públicas a un mínimo, privatizar todas las empresas públicas, acabar con subvenciones y privilegios, reducir impuestos y deuda y dejar de penalizar el ahorro y la inversión. Es evidente que el Partido Popular no tiene ni tendrá en su agenda estas medidas. El P-Lib sí las tiene.
España no puede permitirse más estar huérfana de una alternativa liberal. Por ello, el voto útil para los liberales este 20 de Noviembre en Madrid y Zaragoza será votar al único partido liberal, el P-Lib.
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